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PACHUCA -- Con sangre, sudor y lágrimas, el Pachuca le arrebató a ley el 2-2 al Toluca, al empatar cinco minutos antes del silbatazo final, luego de un insulso primer tiempo y un vibrante cierre, en la ida de las semifinales del Torneo Bicentenario 2010.
No se pudo definir la llave en el estadio Hidalgo, cuando parecía que los Diablos se quedaban con el triunfo, tras sorprender desde el primer minuto de la parte complementaria.
Pero no habrá mañana la noche del sábado; en el Nemesio Díez tendremos un finalista, pues hasta hoy sigue la incógnita.
La expectativa fue mucha y en la cancha no pasó nada en los primeros 45 minutos, de ahí los abucheos de la afición, que no llenó el estadio Hidalgo, increíblemente.
El primer tiempo se jugó de un sólo lado porque así lo quiso el Toluca. Los rojos, con todo y su grandeza prefirieron guardarse para la vuelta o hasta que, quizá, un desaguisado le obligara a adelantar líneas. Toluca, que tuvo como novedad en la zaga al argentino Diego Novaretti, vino con la idea de mantener el cero y lo consiguió; se metió atrás, apostando por su bien plantada defensa; por ello solamente tuvo un arribo con cierto peligro: el centro que en una descolgada envió desde el fondo el lateral derecho Osvaldo González y que buscó rematar con la cabeza el chileno Héctor Mancilla, al minuto 19. Fue todo de su parte.
Pachuca es quien hizo el gasto, aunque en 45 minutos no logró profundizar su ofensiva, no obstante sus cuatro atacantes: Brambila por la banda derecha y Damián Álvarez por la izquierda: en el centro Benítez y detrás de él Damián Manso. Su movilidad e intento de variables no fueron suficientes para horadar la defensa escarlata, aunque no pararon de moverse y de rotarse adelante.
El que solamente los Tuzos se mostraran ambiciosos no alcanzó para que los aficionados presenciaran un atractivo juego de semifinal; nada qué ver.
Al equipo local le faltaba más audacia, más demostrar que manejando el balón con tranquilidad podrían hacer daño. Y eso que nunca bajó los brazos; salía de su terreno, pero maniobrar en el del rival le era muy complicado, pues los rojos defendían con toda su gente. De nueva cuenta, José Manuel el Chepo de la Torre, quien reapareció en el área técnica, sólo mandó a Mancilla arriba. Antonio Naelson, Sinha, estaba atrás del chileno, y Néstor Calderón por la izquierda y Carlos Esquivel por la derecha no pasaban de la media cancha.
Al minuto 16, el disparo de Benítez fue el primer arribo serio de los Tuzos. La última zona no le era permitida ni a él ni a sus compañeros, pues rápidamente eran despojados por los zaguero rojos. Ahí, los Tuzos son presionados hasta por tres rivales, y sus disparos rebotan como en una pared de frontón.
Pero la insistencia tarde o temprano lleva al gol y esperamos que llegue en la parte complementaria.
Sorpresa. Sí, el gol cayó y tempranamente, pero no del lado del equipo que lo busco durante 45 minutos, sino del contrario. Los Diablos salieron a sorprender y lo consiguieron al primer minuto de juego, con un remate con la cabeza de Novaretti para el 0-1.
La anotación hacía falta, porque siendo local el Pachuca estaba obligado no solamente a repetir su actitud de antes, sino de ser más inteligente: había que tener calma en la última jugada y cuidar que los Diablos no aumentaran la ventaja. Vaya encuentro que nos espera. Por lo menos el Toluca no se agazapó atrás y aprovechando la inercia de su gol, buscó continuar su ofensiva. Y cuidado, porque Mancilla se escapaba y Muñoz Mustafá tuvo que frenarlo antes de entrar al área, acción que merecía la tarjeta roja por ser el último hombre.
El Pachuca reaccionó desconcertadamente, pues ahora o era el dueño del juego; pero el efecto le duró poco, ya que sacó alma y corazón y regresó al partido, a través de una jugada que ahora sorprendió al Toluca y que significó el gol del empate por parte de Manso al 60'.
Lo que siguió se esperaba también: el juego se abrió un poco y las emociones fueron menos aisladas. Las precauciones de los visitantes ya no fueron tan marcadas. La gente alentaba a los Tuzos cuando tomaban el balón y abucheaban al contrario, porque ya disfrutaba un duelo con sabor a liguilla.
Los Tuzos iban al frente, pero sin mucho orden, mismo que se convirtió en aliado del rival, pues al minuto 80 volvió a sorprender con una jugada a balón parado que bien aprovechó Mancilla para marcar el 2-1. Sin embargo, los cinco minutos finales fueron vibrantes. Los Tuzos se fueron al frente, sin importantes recibir más anotaciones. Total: era ahora o nunca. Y al 85 la afición tuza volvió a grita ¡gol!, cuando Cvitanichi anotó en un rebote, luego del remate de Cacho a un poste.
Al 89', el Pachuca quería más y reclamaba un penalti a favor de Benítez, quien había sido derribado en el área. Al final, por el 2-2 el equipo que dirige Guillermo Rivarola cambió abucheos por aplausos.
ESPN Deportes.com / Mexsports
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